Блю Джинс. "Можешь мне присниться?" Глава. 45. Пятница
| —No te preocupes, que mi madre no está en casa. —¿Y tu hermano? —Entrenando. Vuelve por la noche. Alba y Bruno entran en el piso donde vive la chica. Están solos. Después de una comida algo extraña, han decidido continuar hablando en casa de ella. Pasan a su habitación y cierran la puerta. Los dos se encuentran un poco desanimados. —Todo es por mi culpa —dice la chica, sentándose en la cama junto a él. —¿Por qué dices eso? —Porque me he enamorado de ti. Si no te quisiera tanto, lo habríamos dejado ya. Su tono de voz es triste. Está viviendo el lado amargo del amor. Lo quiere muchísimo, pero él no está seguro de si la quiere de la misma manera. Guardan silencio unos segundos. Bruno se levanta y camina por el cuarto. Es un dormitorio algo infantil. Conserva muchas cosas de cuando era niña: el color rosa de las paredes, peluches, cuadros hechos en clase de manualidades, muñecas... También se fija en el balcón por el que saltó. Parece increíble que aquella joven, con esa vitalidad y tan animosa, un día cometiera aquel error. —No te preocupes, que aunque lo dejemos, no voy a hacer ninguna locura —le indica ella, cuando se da cuenta de lo que está pensando. —Ya sé que no vas a hacer otra tontería como aquélla. —He aprendido a vivir, ¿sabes? —le comenta con una sonrisa—. Y una de las cosas que más me han ayudado en ese camino ha sido conoceros a vosotros. Tú el que más, por supuesto. Así que, aunque no me contaras lo de Ester, aunque no me quieras como te quiero yo a ti y aunque rompiéramos nuestra relación, siempre te estaré agradecida. Siempre. Bruno se aproxima a ella y se sienta otra vez a su lado. Sus palabras le han formado un nudo en la garganta. Le coge la mano y juega con sus dedos, acariciándolos uno a uno. Ambos sonríen. —Es injusto. —¿Qué es injusto, Bruno? —No poder controlar los sentimientos. Tú también has hecho mucho por mí en estos dos meses y medio. Nunca nadie se había portado así conmigo. Por eso te estoy muy agradecido. —No basta con eso. —Ya lo sé. Pero me siento mal por todo esto. —Yo también. Pero como ya te he dicho un millón de veces desde ayer, uno no se enamora de quien quiere. —Quiero enamorarme locamente de ti, Alba. No habría nada que me hiciera más feliz. La chica es ahora la que se pone de pie y se dirige a la mesa donde está su ordenador. Algo está cambiando en él, se ha dado cuenta. Habla con claridad, sin ataduras. Es sincero cuando dice que quiere enamorarse de ella. Quizá ése sea el primer paso para hacerlo. No lo sabe. No está segura de nada ya. Ella creía que su relación era un círculo perfecto y se ha quedado en una incompleta semicircunferencia. Falta la otra mitad. —Esta canción me gusta mucho —dice mientras entra en la carpeta donde tiene la música y pulsa el Play—. La pongo cuando estoy sola y pienso en ti. Así que imagínate si ha sonado veces en la última semana. Es un tema de Gabrielle Aplin, The power of love. Los dos lo escuchan en silencio, sentados en la cama. Ella es quien le coge la mano esta vez y se la aprieta con fuerza. Se deja caer hacia su izquierda y apoya la cabeza en el hombro de Bruno. Susurra la letra que, aunque es en inglés, se sabe de memoria. Otra vez tiene unas ganas terribles de llorar. Pero no va a hacerlo. No piensa llorar más. Una lágrima. Otra. Una tercera... Bruno gira la cabeza y ve cómo a Alba le brilla la cara. Tiene las mejillas y los ojos mojados y sorbe por la nariz. —Lo siento mucho. Siento muchísimo lo que te he hecho —le dice, y se inclina sobre ella para besarla. El reproductor de música del ordenador de Alba reinicia automáticamente la canción cuando termina. Otra vez suenan los primeros acordes del piano y la dulce voz de Gabrielle Aplin. —Te quiero mucho, Bruno —murmura la joven. Y de nuevo se besan. Cada vez con más ardor, cada vez con más pasión. El chico es quien tira de la camiseta de ella para que Alba caiga lentamente sobre el colchón. Él se tumba enfrente y seca con el dedo pulgar las lágrimas que ha derramado, sin despegar sus labios de los suyos. Alba suspira cuando siente la mano de Bruno bajo la tela. Cierra los ojos y también introduce una mano bajo su sudadera, acariciando su espalda. Recorriéndola arriba y abajo, decenas de veces. No se detienen, no quieren hacerlo ninguno de los dos. Desaparecen los zapatos. Luego la parte de arriba de ella y en seguida cae al suelo toda la ropa de él. No hay vergüenza ni reflexión. Ninguno piensa que hace diez minutos hablaban de acabar con la relación o seguir avanzando hacia una nueva etapa. En ese momento, no les importa nada de eso. Sólo existen los besos, el contacto de la piel desnuda, los gemidos. En el mismo lugar donde hace unas semanas se entregaron por primera vez, en la misma habitación en la que acabaron con su inocencia. Los dos al mismo tiempo. El mismo día. En la misma cama en la que ahora se dejan llevar por la fusión de unos sentimientos que han ido explotando uno tras otro. Son dos adolescentes a los que la confusa situación por la que atraviesan les ha llevado a una tregua momentánea. Sexo con más o menos amor, que no despeja dudas, pero que libera la tensión que ambos llevan soportando durante las últimas horas de su vida. Son las cinco menos cinco de la tarde. Mientras Raúl regresa con Wendy al hotel para descansar un rato antes de prepararse para la gala de esa noche, Ester está a punto de llegar al lugar en el que ha quedado con Félix Nájera. Primero estudiarán en la cafetería de la FNAC y luego darán una vuelta por el centro. Bruno y Alba duermen en la cama de la chica después de hacer el amor y Meri está en la línea ocho del metro rumbo a la T4 del aeropuerto de Madrid. Por su parte, Valeria estudia en una mesa de Constanza sin dejar de pensar en ellos. Y Elísabet... no cesa de preguntarse qué debe hacer para que Alicia desaparezca de su vida y pueda amar a Ángel, sin más complicaciones. Comenzaron siendo cinco, luego fueron seis y ahora ni siquiera pueden llamarse incomprendidos. Las relaciones entre ellos han ido cambiando desde noviembre del año pasado. Son chicos diferentes y todo lo que les ha pasado les ha servido, de una manera o de otra, para convertirse en lo que son. Sin embargo, lo que van a vivir en esos primeros días de junio los marcará para siempre. |
- Не волнуйся, мамы дома нет. Без пяти пять вечера.
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